
Autotoridades civiles y militares, una veintena de sacerdotes y casi 500 fieles, entre ellos representantes de casi todas las Congregaciones de la Diócesis, arroparon con su cariño a estas Hermanas que dejan en las calles y habitaciones de nuestros enfermos el buen olor de Cristo: una vida entregada en sacrificio por amor a Dios y a los hermanos.
Ya en la explanada de la Iglesia, los niños de la Escuela de Gaitas de la Excma. Deputación de Ourense, acompañados por su Director, D. Xosé Lois Foxo, amenizaron un momento entrañable recordando el sentido festivo por el gozo de la entrega de estas hermanas.
La Parroquia de Cristo Rey colobaró además organizando un generoso ápape en sus locales parroquiales. Gracias a D. Julio y a su Comunidad por acojernos a todos y hacernos sentir en casa.
GRACIAS, QUERIDAS SIERVAS
OURENSE SIEMPRE OS ESPERARÁ
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